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El alcalde de Santander, Íñigo de la Serna, y el concejal de Autonomía Personal, Roberto del Pozo, acudirán el próximo jueves, 18 de marzo, a recoger el premio Reina Sofía de Accesibilidad Universal 2009 concedido a la ciudad por su trabajo en la mejora de la accesibilidad y en la eliminación de las barreras arquitectónicas. El alcalde recibirá este premio internacional otorgado a la ciudad por su apuesta por la accesibilidad con el fin de alcanzar el concepto de ‘Santander Ciudad Accesible’ en el transcurso de un acto que tendrá lugar a las 12.00 horas en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y estará presidido por la Reina Doña Sofía.
Los criterios de valoración han sido el desarrollo de actuaciones que promuevan la accesibilidad de las personas con discapacidad en el transporte, el entorno urbano, el acceso a los edificios oficiales, la programación de actividades deportivas, culturales y de ocio, así como el desarrollo de campañas de sensibilización y la colaboración con el movimiento asociativo de las personas con discapacidad.

Entre las acciones que se han llevado a cabo en Santander el jurado ha destacado la creación de una Concejalía de Autonomía Personal, pionera en Cantabria, que traza como líneas estratégicas de actuación: el fomento de las políticas transversales, las campañas de sensibilización, los servicios de información a las personas con discapacidad y sus familias, las acciones a favor de la supresión de barreras arquitectónicas, urbanísticas, en el transporte y en la comunicación, destacando la instalación de un funicular, la inclusión de nuevas tecnologías y la incorporación de políticas de empleo y un programa de observadores urbanos.
Ciudades por la Paz
Santander se encuentra entre las diez ciudades de todo el mundo declaradas ‘Ciudad Internacional por la Paz’ en 2010, en reconocimiento a su trayectoria e implicación colectiva a favor de la concordia, la unidad y la paz, a través de un galardón que recibirán también Hong Kong, Beirut, Teherán, Socachew (Polonia), Praga, Manila, Bruselas, Bombay, Asunción y Madrid.
Este premio, que será entregado el 23 de mayo, es otorgado por el Comité Internacional de ‘100 Ciudades por la Paz’, presidido por S.A.R. Princesa Nora de  Liechtenstein, y por la Fundación Mensajeros por la Paz, organización Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y miembro consultivo de la ONU.
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Bernat Sans tiene 28 años y vive en la fangosa calle de Casafranca, en Vallvidrera. Hace cuatro años, mientras escalaba en el Pedraforca, un seguro se desprendió de la roca y tuvo «una mala caída». Desde entonces, usa una silla de ruedas que maneja con destreza. «Hay cosas peores», comenta, sin obtener más respuesta que la admiración. Después de votar en el referendo, se presta a dar una vuelta por el barrio y, dado que el 40% de las calles no están asfaltadas, el paseo promete. «Mi calle es como un campo de patatas», adelanta.
Su insistencia y el apoyo de la asociación de vecinos lograron que el distrito de Sarrià-Sant Gervasi urbanizara la carretera de la Església. Colocaron aceras y una bonita valla que se sustenta en palos de hierro ante los que cualquier motorista se echaría las manos a la cabeza. A pesar del gesto, Bernat, como ha hecho en los últimos cuatro años, se ve obligado a circular por la calle y entre los coches. «En una acera hay un escalón y no puedo superarlo, y en la otra hay una curva en la que la silla no puede pasar por culpa de la estrechez del paso».
Hay más absurdos un poco más abajo. Pidieron un semáforo para poder cruzar la concurrida vía que conduce a Sant Cugat. La señal solo pasa al verde si el peatón pulsa un botón, algo que Bernat no puede hacer. «Tengo dos opciones, esperar a que alguien lo apriete por mí o jugarme la vida y cruzar en rojo», explica.
Su padre, Joaquim, asegura que el distrito tuvo «buena intención», pero, añade, «se cometen errores porque los técnicos no pisan el terreno y gestionan desde un despacho». Lo positivo del caso es que Bernat tiene una silla de las buenas, con rueda gruesa y un motor robusto para combatir los elementos. Llegamos a su calle y, efectivamente, solo le faltan las patatas.

Fuente: El Periódico.com

La atleta con discapacidad física Úrsula Pueyo será la abanderada de la delegación española en la ceremonia de inauguración de los Juegos Paralímpicos de Vancouver 2010, que tendrá lugar el próximo viernes, día 12 de marzo.

La balear Úrsula Pueyo (Palma de Mallorca, 1983) es la única esquiadora con discapacidad física en el equipo español. La deportista, que compite en la categoría LW2, sufrió la amputación de su pierna derecha como consecuencia de un accidente de motocicleta.

En su trayectoria destacan las cuatro medallas, tres platas y un bronce, que logró en la I Copa Paralímpica del Mundo de Invierno, que se celebró en Solleftea (Suecia) en febrero de 2009. En la clasificación general de la Copa de Europa de la pasada temporada finalizó cuarta. Los Juegos Paralímpicos de Vancouver serán los primeros de su carrera y en ellos disputará las pruebas de eslalon y gigante.

En los Juegos Paralímpicos de Turín 2006, el abanderado español fue el esquiador con deficiencia visual Jon Santacana, mientras que en la edición anterior, la de Salt Lake City 2002, portó la enseña nacional el deportista en silla de ruedas Toni Alavedra.

Fuente: CPE

El encendido de la llama paralímpica dio el pistoletazo de salida a los X Juegos Paralímpicos de Invierno, que se disputarán entre el 12 y el 21 de marzo en Canadá. La ceremonia de inauguración, que se celebró en el Estadio BC Place de Vancouver ante unos 60.000 espectadores, estuvo presidida por la gobernadora general de Canadá, Michelle Jean, y por los presidentes de los Comités Internacionales Paralímpico y Olímpico, sir Philip Craven y Jaques Rogge.

El desfile de los miembros de las delegaciones nacionales, precedido por los deportistas embajadores de la Columbia Británica fue inaugurado por Argentina y clausurado por Canadá. España salió en el puesto 39 de entre los 44 países participantes. La esquiadora balear Úrsula Pueyo fue la abanderada del equipo nacional, formado también por los deportistas Jon Santacana, Anna Cohí, Andrés Boira y Gabriel Gorce, y por el resto del personal técnico y de apoyo.

A lo largo de la ceremonia, intervinieron numerosas personas con discapacidad, como el atleta y cantante ciego Terry Kelly, paralímpico en Arnheim’80, que interpretó el himno nacional de Canadá; el bailarín con discapacidad física en las extremidades inferiores Lucas Patuelli, que protagonizó una moderna y colorista actuación de “break dance”, el cantante en silla de ruedas Martin Deschamps, o el deportista extremo en silla de ruedas Aaron Fotheringham.

Las atletas paralímpicas Aimee Mullins, plusmarquista mundial de 100 y 200 metros y salto de longitud en Atlanta’96, y Chantal Petitclerc, ganadora a sus 32 años de 21 medallas paralímpicas, 14 de ellas de oro, explicaron la historia y el espíritu del movimiento paralímpico.

Tras las palabras de bienvenida del presidente del Comité Paralímpico Internacional, sir Philip Craven, y del director general del Comité Organizador de Vancouver 2010, John Furlon, la gobernadora de Canadá dio por inaugurados los Juegos Paralímpicos.

En el encendido del pebetero participaron 40 relevistas, algunos de ellos destacados deportistas paralímpicos, aunque finalmente fue Zach Beaumont, un deportista canadiense de 15 años, quien prendió la llama. Beaumont, que sufrió la amputación de una pierna con un año, practica snowborad y ciclismo y sueña con formar parte del equipo paralímpico canadinse.

Las actuaciones musicales rindieron homenaje a las Primeras Naciones de Canadá y a las tradiciones de estas culturas aborígenes, así como a la unión entre ser humano y naturaleza, emblema de estos X Juegos Paralímpicos. En ellas participaron más de 5.000 personas de entre 6 y 92 años. En total, hubo 600 bailarines y un enorme coro formado por 2010 personas, procedentes de todas las comarcas de la Columbia Británica.

Fuente: CPE

El 50,3% de los ciudadanos considera que aprender un idioma extranjero tiene mucha importancia y el 40,8% que bastante. Sin embargo, el 63,1% ni habla la lengua más universal, el inglés, ni la escribe ni la lee, mientras que el 22,9% dice poder expresarse y escribir en el idioma de Shakespeare. A la pregunta de “¿está usted aprendiendo en la actualidad algún idioma extranjero?”, el 91,3% responde que no y sólo un 8,3% dice que sí. De entre estos últimos, el 68,4% estudia inglés. ¿Las razones? Por motivos de trabajo y estudio (45,1%) y por el gusto por aprender idiomas (33,5%). Son datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). La encuesta ha sido realizada a 2.500 personas mayores de 18 años.

Sobre el grado de dificultad, el 43,7% cree que el inglés es bastante difícil y el 38,8% piensa que lo es poco. Además, el 10,4% de los consultados considera que se le da mucha importancia al estudio de idiomas extranjeros en el sistema educativo español, frente al 41,3% que cree que se le da bastante importancia y al 37,9% que estima que se le da poca. No obstante, la encuesta del CIS refleja un cambio de percepción al respecto, ya que, a la pregunta sobre el grado de importancia a los idiomas foráneos cuando el encuestado tenía 10 o 12 años, el 40,4% contesta que se le daba poca importancia y el 39,0% que ninguna.

El 37,6% califica de buena la enseñanza de idiomas en el sistema educativo y el 23,5% de regular. Para el 16,1% es mala y sólo un 2,6% la considera muy buena. La mayoría, el 73,6%, opina que el estudio de un idioma extranjero debería comenzar en la enseñanza infantil o en preescolar. El 22,6% cree que en Primaria.

El 65,3% aprendió inglés en el colegio o instituto. Un porcentaje prácticamente igual, el 65,1%, estudió francés allí. A la cuestión de “¿habla o hablaba su padre o su madre algún idioma extranjero?”, el 90,8% responde que no en el caso de la madre y un 88,8% también contesta negativamente en el caso del padre.

El 73,9% dice no haberse sentido perjudicado o en una situación de desigualdad por no hablar otra lengua en su vida laboral o en sus estudios. Un 25,5% asegura que sí.

Al 45,9%, “si tuviera la oportunidad”, le gustaría aprender inglés. Al 26,5%, no. El 32,2% lo haría porque le gusta saber idiomas, el 26,9% para poder viajar a otros países y el 19% para promocionarse en su trabajo.

Fuente: El País

Medidas extraordinarias

John Crowley, de clase obrera en sus orígenes, había conseguido finalmente saborear el éxito en el mundo empresarial americano. Apoyado por su bella esposa Aileen y sus tres hijos, John inicia su carrera hacia el éxito.
Pero cuando ésta comienza a despegar, se ve obligado a detenerla al enterarse de que a sus dos hijos pequeños, Megan y Patrick, se les ha diagnosticado una enfermedad incurable.
Con su mujer siempre a su lado, John se asocia con un científico brillante pero poco apreciado y anti-convencional, el Dr. Robert Stonehill.
Conducidos por diferentes razones, juntos crean una compañía biotécnica, donde por un lado uno quiere encontrar la cura que salve la vida de sus hijos y el otro busca conseguir probarse a sí mismo y sus teorías científicas.

Esta extraña alianza termina desembocando en un respeto mutuo, mientras luchan contra el sistema médico y empresarial.
Sin embargo, en el último minuto, cuando parece que se ha encontrado una solución, la relación entre ambos se enfrenta a la prueba final, cuyas consecuencias afectará al destino de los hijos de John

A Mariano Fernández Enguita (Zaragoza, 1951), uno de los más reputados estudiosos españoles de las cosas de la enseñanza, le parece muy bien reforzar la autoridad del docente, pero está convencido de que ése no es el problema, sino que se trata de una pérdida a todos los niveles. “Lo que está en crisis no es la autoridad del profesor sobre el alumno, sino la autoridad de la institución. ¿Qué sentido tiene hablar de restablecer la autoridad del maestro y al mismo tiempo que haya un espeso silencio acerca de la autoridad del director sobre los profesores? O del inspector de educación. O incluso de la autoridad del Gobierno. ¿Cómo puede legislar el Gobierno que hay que enseñar Ciudadanía y una comunidad decir que se debe enseñar en inglés? Esos mismos, por cierto, son los que luego claman por la autoridad”.

Fernández Enguita ejerce desde su condición de catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca y mira tanto la educación como el pacto con la distancia de un académico, pero con la preocupación de quién considera que es lo suficientemente importante como para que deba tratarse como “una cuestión de Estado”. Pero vuelve a insistir en que hay que atreverse a tocar temas tabú, como la relación entre el Gobierno central y las autonomías: “No puede ser que el sistema se fragmente infinitamente ni que las comunidades del partido que no está en el Gobierno se dediquen a torpedear las leyes”.

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